La insolvencia fingida es un delito económico muy grave que consiste en el hecho de que una empresa que vaya a cesar su actividad finge la falta de liquidez con el objetivo de evitar hacer frente a deudas contraídas con proveedores o clientes. Para asegurarnos de que esto no ocurre, ante cualquier sospecha lo mejor es contratar los servicios de un detective privado.

Por lo general, la insolvencia fingida tiene lugar en el momento en el que una empresa se encuentra en situación de concurso de acreedores, y adoptando esta postura, la empresa puede ver reducida de forma significativa la cantidad de dinero que debe desembolsar.

Aunque es fundamental que dicha compañía acredite adecuadamente esa situación, a veces se producen prácticas irregulares para poder acceder al concurso de acreedores y así poder salir mejor paradas de sus deudas.

Es un delito grave castigado por la ley

Es por este motivo por el que, si sospechamos que una empresa puede estar incurriendo en él, debemos contratar los servicios profesionales de un detective privado. De esta forma, será posible recabar toda la información necesaria para acudir a la justicia con pruebas fehacientes de que se está produciendo esta mala praxis en una empresa determinada.

Para el proveedor es clave saber a ciencia cierta si la empresa que se declara insolvente lo hace porque realmente se encuentra o no en esa situación a la hora de recibir el pago debido, antes de que se produzca un alzamiento de bienes previo, puesto que si esto ocurre será más complicado recibir el pago.

Por lo tanto, para evitar problemas de impagos, lo mejor es asegurarse de que la empresa que te debe dinero realmente está en situación de falta de solvencia. Para ello, te recomendamos contar con los servicios de un detective privado que recabe toda la información que necesitas.